EPILEPSIA DE DIFICIL CONTROL EL PROBLEMA DE COLOMBIA

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EPILEPSIA DE DIFICIL CONTROL EL PROBLEMA DE COLOMBIA

La OMS define la epilepsia como una enfermedad cerebral crónica que afecta a personas de todo el mundo y se caracteriza por convulsiones recurrentes.

Estas convulsiones son episodios breves de movimientos involuntarios que pueden afectar a una parte del cuerpo (crisis parciales) o a su totalidad (crisis generalizadas) y a veces se acompañan de pérdida de la consciencia y del control de esfínteres.

Es uno de los trastornos reconocidos más antiguos del mundo, sobre el cual existen registros escritos que se remontan al 4000 a. C. Durante siglos, el temor, la incomprensión, la discriminación y estigmatización social han rodeado a esta enfermedad.

Un aspecto preocupante en las cifras de la OMS, es que, unas 50 millones de personas padecen epilepsia, es la causa neurológica de muerte más común. Así mismo, cerca del 80% de los pacientes viven en países de ingresos bajos y medianos.  En resumen, los factores de riesgo son más altos en poblaciones vulnerables y, una vez se presenta la epilepsia, las barreras de acceso son más altas en este tipo de población.

Está demostrado por estudios clínicos, que las personas con epilepsia responden al tratamiento en aproximadamente un 70% de los casos. Alrededor de tres cuartas partes de las personas que viven en países de ingresos bajos y medianos no reciben el tratamiento que necesitan. En muchos lugares, los pacientes y sus familias pueden ser víctimas de la estigmatización. Existe un 30% de la población cuya epilepsia se clasifica como de difícil control o epilepsia resistente a medicamentos o refractaria.

En Colombia este fenómeno es similar como consecuencia de los actuales esquemas de atención en salud, donde predomina el esquema curativo frente a la prevención primaria y atención secundaria de forma oportuna que permite obtener mayor impacto en salud y reduce las secuelas de la enfermedad.

La OMS la Liga Internacional contra la Epilepsia y la Oficina Internacional para la Epilepsia llevan a cabo una campaña mundial, bajo el lema «Salir de la sombra», cuyo objetivo es proporcionar mejor información y mayor sensibilización sobre la epilepsia, y reforzar los esfuerzos públicos y privados por mejorar la atención y reducir el impacto de la enfermedad. En el 2008, la OMS puso en marcha oficialmente el Programa de acción para superar las brechas en salud mental, en el cual se reconoce a la epilepsia como una de las ocho condiciones prioritarias. [1],[2],[3],[4]

Los proyectos de la OMS relativos a la epilepsia han revelado que existen maneras costo-eficaces para tratar esa enfermedad en entornos de recursos limitados, reduciendo significativamente las brechas de tratamiento para las personas con epilepsia. Proponen estrategias que incluyen: formar y educar a los profesionales de la salud, eliminar la estigmatización, identificar posibles estrategias de prevención y desarrollar modelos que integren el control de la epilepsia en los sistemas de salud locales.

AVANCES DE COLOMBIA FRENTE A LAS INICIATIVAS MUNDIALES EN EL MANEJO DE LA EPILEPSIA

En 2010 se promulgó la Ley de la Epilepsia, “Ley 1414: por la cual se establecen medidas especiales de protección para las personas que padecen epilepsia” donde se dictan lineamientos para su atención integral. Actualmente, la reglamentación de esta Ley se encuentra en trámite y como consecuencia, no hay implementación formal y adopción de políticas por parte de los entes regulatorios y prestadores de salud. Las consecuencias en términos de deterioro cognitivo, impacto social, familiar y económico son imponderables.

En Colombia, el paciente y la familia donde  epilepsia de difícil control o epilepsia refractaria, con  dificultades por la actual dinámica del Sistema de Salud donde predominan las barreras de acceso a diagnóstico y tratamiento especializado. Los profesionales de la salud también encuentran barreras para remitir los pacientes con epilepsia de difícil control a estudio y tratamiento oportuno debido a las limitaciones en el sistema de referencia y la poca oferta de centros especializados.

Las demoras en tratamiento de la epilepsia refractaria, producen secuelas en deterioro de la salud tales como: Discapacidad cognitiva (deterioro intelectual), deterioro en la memoria y efectos tóxicos con medicamentos antiepilépticos a largo plazo[5], las tasas de depresión son más altas que en la población general[6], reducción de los ingresos económicos a lo largo de la vida[7], aumento en la utilización de los servicios de salud[8] Incremento del riesgo de mortalidad en pacientes con epilepsia severa intratable[9] y lesiones accidentales que en ocasiones terminan en muerte[10].

Un artículo de Kwan y Brodie de 2002 que aún sigue vigente, concluye de manera alarmante: “El control imperfecto de las crisis puede alterar la integración psicosocial con resultados tales como: pobre desempeño académico, disminución en la autoestima, comportamiento dependiente, deterioro general en la calidad de vida. Estas secuelas configuran una “constelación de hechos” asociados a la epilepsia farmacorresistente”.[11]

En síntesis, la epilepsia de difícil control requiere estudios más detallados por parte de grupos de especialistas con el fin de clasificarla y definir alternativas de tratamiento tales como: cirugía cerebral, tratamientos con varios medicamentos, dieta especial o terapia de estimulación del nervio vago. El tratamiento oportuno mejora la calidad de vida del paciente y su familia. Se requiere avanzar en la reglamentación de la atención con el fin de prevenir un deterioro mayor en los pacientes epilépticos que presentan resistencia a los medicamentos.

Por: Elizabeth Gómez Ossa.

Médica y Cirujana. Universidad Pontificia bolivariana, Medellín Colombia. Especialista en Administración de Salud y Seguridad Social. Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá.

Bogotá, Agosto 2015.


[1] De Boer HM. Seizure. Epilepsy stigma: moving from a global problem to global solutions [Internet]. 2010 Dec;19 (10):630-6. Epub 2010 Nov 13 http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21075013

[2] Liga Internacional Contra la Epilepsia/Buró Internacional para la Epilepsia. Declaración Latinoamericana sobre Epilepsia [Internet]. Santiago, Chile: ILAE/IBE; 2000. http://www.globalcampaignagainstepilepsy.org

[3] Organización Mundial de la Salud. mhGAP: Programa de acción para superar las brechas en salud mental: mejora y ampliación de la atención de los trastornos mentales, neurológicos y por abuso de sustancias [Internet].Ginebra, Suiza. OMS; 2008.

[4] World Health Organization. mhGAP intervention Guide for mental, neurological and substance use disorder in non-specialized health settings: Mental Health Gap Action Programme (mhGAP) [Internet]. Ginebra, Suiza. WHO; 2010

[5] Meador KJ. Neurology. 2002;58(suppl 5):S21-S26

[6] Epilepsy Foundation. Epilepsy Behav. 2002;3:2-3

[7]Van Ness PC. Arch Neurol. 2002;59:732-735.

[8] Griffiths RI, et al. Epilepsia. 1999;40:351-358.

[9] Lhatoo SD, et al. Postgrad Med J. 1999;75:706-709

[10] Annegers JF, et al. Epilepsia. 1998;39:206-212

[11] Kwan and Brodie, Seizure. 2002 Mar;11(2):77-842002

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